ESPECIAL: 100 AÑO DE EL MOLINÓN
Son 100 años disfrutando de uno de los pocos monumentos de los que puede presumir Gijón. Toca ahora, cuando el anciano empieza a tener dolores y se ha ganado a pulso durante toda su vida que alguien le acompañe y le ayude a recuperarse, acordarse de El Molinón. Escribir en un papel promesas y dibujos futuristas es muy bonito, y mas aún antes de unas elecciones. Optar por acabar con cien años de historia, como ha propuesto en las últimas semanas el Partido Popular, roza el ridículo. El estadio no está bien pero tiene solución, aunque debe ser de emergencia. No es mentira que hay zonas en estado lamentable y que cualquier día puede haber un disgusto. La clave es actuar con la mayor celeridad posible.
Hay que ser conscientes de que El Molinón ha dado a Gijón mucho más que Gijón al propio estadio. Decenas de personas, que se multiplican en verano, acuden diariamente a los alrededores a preguntar si hay forma de visitarlo. Nadie quiere dejar de ver un campo de fútbol que ha vivido competiciones europeas e incluso mundiales.
Dice la teoría, que va a quedar como un campo nuevo. No es verdad. Es triste reconocer la realidad, que indica que va a ser un lavado de cara, cuando El Molinón se derrumba internamente. El proyecto tiene sus cosas buenas: nadie va a tocar el césped (considerado el mejor de España ) y los bajos que se acondicionarán para locales comerciales de hostelería y distintas empresas. El primer paso, que esperemos llegue algún día, son los vestuarios, la zona de prensa y la denominada zona mixta, en la salida del estadio hacia el exterior.
El presupuesto de la obra es de ocho millones de euros. Permítanme que ponga en duda que con tal cantidad, un estadio con un deteriorio visible, con vigas oxidadas y goteras a cada paso pueda quedar apto para ser denominado un ‘estadio 5 estrellas’ como muchos pretendían. Ahora hablan de dos millones más, que serían finalmente 10, incluso 11 y subiendo. Al final se han dado cuenta de que la obra que necesita el estadio es muy importante y llevará mucho más tiempo del que han anunciado.
Hoy, sin el proyecto definitivo presentado, se han percatado de que las estructuras están mucho peor de lo que pensaban.¿Cómo solucionan esto? Amplian las zonas para dependencias comerciales y así aumentan el presupuesto. Sí, como lo leen.
Es posible que Gijón se esté hipotecando decenas de años para hacer una chapuza, pero la solución existe. Invertir más y hacer una reforma en condiciones . En otras ciudades han conseguido hacer autenticas obras de arte con campos de fútbol, polideportivos, palacios de congresos, auditorios… Y es que desde que fracasó el concierto de Paul Mcartney el consistorio no ha sabido arriesgar y llevar a la vanguardia a la ciudad. Es un bloqueo desconocido en un partido político que siempre ha sabido mantener el rumbo correcto de Gijón y que en los último tiempos se ve acorralada por la deuda histórica a la que Gabino de Lorenzo sume a Oviedo. Entre hundirse la economía y cumplir con las necesidades de los ciudadanos hay bastante diferencia.
Entiendo que hay que ser cauto con las inversiones en infraestructuras imposibles de financiar pero no es éste el caso de el nuevo Molinón. La explanada que rodea al estadio, que triplica la expansión del campo, tiene una gran capacidad para generar recursos económicos. ¿Por qué no aprovecharla? En la actualidad, de lunes a sábado no tiene más uso que el de ‘autoescuela pirata’ y los domingos un mercado. No tiene ningún sentido. No hay que ser muy listo para imaginar cuanto se pagaría por un metro comercial en ese entorno. El más cotizado de Gijón.
Pero la solución está tomada y la escasa reforma se va a llevar acabo. El tiempo es otra gran incógnita. Según los plazos previstos a día de hoy las obras ya deberían de haber cumplido el ecuador de su ejecución. Y nadie ha visto un obrero o un andamio cerca de El Molinón. Hay que ser serios. El equipo tiene muchas posibilidades de volver a la élite del fútbol en apenas un mes. Y si lo hace, podremos hablar de que El Molinón, con sus cien años a las espaldas y sus escasas dos reformas anteriores, es el peor campo de toda la Primera División. En dos meses, tiempo que pasa entre que acaba una liga y empieza otra no da tiempo a hacer nada.