El partido de El Molinón

By chusradiomarca

ESPECIAL: 100 AÑOS DEL MÍTICO ESTADIO GIJONÉS

Poca gente sabía que el partido del domingo era especial para el estadio donde se disputaba el encuentro. El Molinón, inaugurado el 20 de mayo de 1908 con un partido entre La Bella Sportiva y El Balón, acogía 100 años después un Sporting – Salamanca de la jornada 38 de liga en Segunda División. El Molinón se sentía especial 16 años después. En 1982 ‘’recibió’’ un ‘Oscar’, aquel que ganó José Luis Garci cuando enseñó al mundo como el famoso escritor Antonio Miguel Albajara (Antonio Ferrandis) llegaba a su ciudad natal, Gijón, procedente de Estocolmo, donde acababa de recibir el premio Nobel de literatura. Durante cuarenta años, Albajara había sido profesor de Literatura Medieval en la prestigiosa Universidad de Berkeley, California, donde había alternado su labor docente con la producción literaria que le había dado fama mundial. El Molinón era uno de los grandes protagonistas de la película junto a la Playa de San Lorenzo o el Puerto de Gijón.

En lo deportivo, el cumpleaños del estadio no fue el idóneo. El Sporting no pudo pasar del empate frente a la Unión Deportiva Salamanca y vio recortada su ventaja de cuatro puntos a dos con el perseguidor de los puestos de ascenso, la Real Sociedad, que venció en Anoeta al Granada 74 por tres goles a uno.


El resultado final puede considerarse justo, ya que el partido fue dominado durante bastantes minutos por el Salamanca, que gozó sobre todo en el primer tiempo de las mejores ocasiones. Primero, con un disparo del avilesino Quique Martín a la cruceta del poste defendido por Roberto que hizo temblar a todos los asistentes en El Molinón. La justicia por juego era el empate, pero el partido hubiera cambiado claramente si el árbitro no hubiese anulado un gol legal del sportinguista Kike Mateo, quien en el minuto 27 aprovechó un rechace para batir al meta salmantino.

El colegiado, con decisiones bastante polémicas durante todo el encuentro, se llevó una monumental bronca por no conceder el gol al Sporting. En la repetición de la jugada, por las imágenes de televisión, se aprecia sin dudas que el jugador murciano del Sporting no estaba en fuera de juego cuando remató. Hubiera sido el decimotercer gol del máximo realizador local y los tres puntos se hubiesen quedado en casa. El mejor regalo para El Molinón.

En el segundo tiempo, los cambios introducidos por Manolo Preciado, con la inclusión de David Barral y Luis Morán en la delantera, por Diego Castro y Mate Bilic, respectivamente, tampoco sirvieron de revulsivo. Es más, crearon cierto malestar entre los aficionados, ya que el segundo parecía corregir un posible error en el primero. El Sporting estaba desconocido y no consiguió en ningún momento dominar el centro del campo. Sólo patadones al borde del área salmantina, sin que crearan verdaderas ocasiones de peligro. El Salamanca, un equipo al que le gusta tocar el balón, fue dejando pasar los minutos y logró al final el premio merecido del empate.

Más de 22.300 espectadores presenciaron el encuentro, según los datos oficiales ofrecidos por el club. ¿Un regalo de cumpleaños? Sea lo que sea, una muestra de que la afición nunca ha fallado a El Molinón. Y de que el Sporting y su estadio son parte de Gijón y de Asturias. El Molinón se llenó y la gente dio una lección de lo que es buen ambiente en un campo de fútbol. La semana que viene el Sporting se juega conservar su puesto de privilegio, en Vitoria y con un Alavés que no quiere perder la categoría.

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